Recuerdo cuando iba al médico, General, que era todos los días hasta los siete años, al antiguo ambulatorio de la Calle José Luis Díez, que en mi inteligencia infantil, antes de que aprendiera el uso de las tildes, era José Luis 10. Al pasar por tu plaza, veía a un señor haciendo fotografías, con una máquina antigua, tapada con una tela, para revelar las fotos.
¡En cuántas fotografías habrás salido! Me decía un compañero, que a pesar de la controversia que tenemos contigo -ya sabes, te quitamos o no - eres el monumento más fotografiado de Jerez, y eras la clásica postal. Hoy, ya no se lleva al uso aquella moda de la tarjeta postal. Las enviamos, en digital, y le regalamos a nuestro destinatario de camino, mil millones de correos de basura.
Pero a lo que voy. Las fotos de la plaza del arenal. No hace mucho, ví una recopilación de fotos antiguas, y veía muchas gentes en la plaza. Gentes en blanco y negro, con vestidos de hace mucho tiempo. Gentes en sepia, gentes que jerezanos y jerezanas como yo, un día pasaron por la plaza por cualquier motivo.
Para ir a trabajar, para buscar trabajo, para ir al médico, para encontrase con el amor de su vida.
Hoy me doy cuenta, de que todas esas personas ya no existen. Que están sus cuerpos en el cementerio de la Merced, que en pocos días convertiremos en una feria. Somos otros los que hoy andamos por el Arenal, y mañana, cuando nosotros no estemos, serán otros los que sigan viendo crecer palmeras, viendo pasar procesiones de Semana Santa, manifestándose por miles de motivos distintos. Y esperando a los nuevos amores de la vida.
Es curioso Jerez. El centro, si lo preguntas, es donde tú estás. Eso dirán. Pero si uno coge el plano de la ciudad, te das cuenta de que el Centro está prácticamente en las afueras.
Uno de los sitios más bonitos, la Alameda Vieja, está a las afueras, no está en el paso. Lo mismo ocurre con la catedral.
Si vas al 'centro' ni ves Alameda ni ves Catedral. Como mucho, plaza Plateros. ¡Pero quien diseñó esta ciudad, Dios mío! Porque ahora quién es el guapo, o la guapa, que cambia esto...
Yo vivo en la zona sur, y tardo desde mi casa a la Alameda Vieja unos quince minutos. Eso sí, luchando contra la gravedad, subiendo por la calle Puerto, la adyacente a las bodegas González Byass. Y muchas veces lo hago, no merece la pena coger ni el coche, por lo caro que te salen los aparcamientos, ni el autobús, por el regalo de viaje turístico que te da Cojetusa, que por un euro y diez centimos, te da la vuelta al mundo.
Pero las personas que viven en San Enrique por ejemplo, si tienen que ir al centro, necesitan una Casa de Postas si quieren llegar andando.
Pero me gusta Jerez, para verla y para vivir. Por la ilógica razón de haber nacido aquí. Pero tiene algo, como Platero, el burrito, no la plaza, tiene algo...
Mientras, tú, impertérrito, encima de tu pedestal, tomas el pulso a una ciudad que permanece mientras que los que la hacemos, llegamos, pasamos y nos vamos.

Publicado por Alfonso Saborido jueves, 23 de octubre de 2008 1 comentarios

Buh, General, otro fin de semana de lluvia y sin ver estrellas. Que por lo demás, no es nada asombroso. Si no llueve ahora en octubre, ¿cuándo lo irá a hacer? Es que nos quejamos por todo, General.
Ayer fue viernes y la lideresa de la oposición (word me dice que lideresa está mal escrito, pero como lo dice doña Esperanza, yo lo digo también, que esa mujer debe llevar mucho más razón que un santo, por las buenas relaciones que tiene con la conferencia episcopal) ha vuelto a Jerez.
Con el positivismo y la alegría que la caracteriza, en contraposición a su sonrisa de quita y pon, ha venido a decir más o menos que todas las ayudas que desde los gobiernos socialistas se van a dar a los damnificados por las inundaciones del pasado sábado están mal. Que si los papeles están mal. Que si las ayudas están mal. Que si los terrenos están mal. Que si las lluvias están mal. Que si las nubes están mal. Que si el universo está mal... ay, General, que lejos quedan aquellos años, en que ella como alcaldesa terciaria, y digo terciaria, porque fue alcaldesa quedando la tercera en las elecciones, que ya hay que tener suerte, iba por la Liberación como el Marqués de Carabás y su querida mascota, el gato con botas.
Pero obras son amores, y para obra, el otro día la vi desde lo alto del autobús, la que se está haciendo en la Liberación para impedir las inundaciones. A ver si se consigue, porque es harto difícil. Pero si no se intenta... ¿verdad, María José? ¿Qué hiciste tú por los vecinos de esta parte de Jerez cuando gobernabas? Les siguieron llegando el agua hasta la caderas.
En fin, General, a ti sí que no te va a llegar el agua. Tú que estás ahí tan alto en tu pedestal, aunque la verdad, no te vendría mal, hay que ver como te están dejando las palomas... debe ser molesto. Yo me imagino un mosquito dándome vueltas y me pongo nervioso... cuanto más un palomo revoleteando...

Publicado por Alfonso Saborido sábado, 18 de octubre de 2008 1 comentarios


Hola General, ando de vuelta... aunque de vacaciones. Por eso te escribo menos. Es curioso cómo somos los humanos. Animales de rutina. Cuando tenemos tiempo libre, lo tenemos más ocupado que nunca.

Estás chorreando. Desde mi Agrupación astronómica me dicen que ayer cayeron - medido por nosotros, no por La Parra, que está muy lejos de la ciudad - 84 litros. Una pasada de agua, que por otra parte, es lo normal aquí en estas fechas.

Y digo desde La Parra, a pesar de que alguna alcadesa vecina, - a saber qué problemas tiene en su ciudad, para querer distraerla de esta manera - le quiera cambiar el nombre.

Ayer fue el día de las Fuerzas Armadas, y me tragué el desfile. ¡Qué coñazo, ¿no?!

Pues no. No lo era. No soy militarista, pero tampoco soy lelo y entiendo que España debe tener un ejército. Si algún día nos atacan - dentro de lo posible - no vamos a recibir al enemigo con abrazos y besos.

Pero el desfile me recuerda a mis tiempos de la mili. Y no es que sea ya tan mayor, tengo 43, pero hubo un tiempo en España, en Jerez, en que los jóvenes teníamos que entregar nuestro tiempo al Estado.

Yo entregué mucho tiempo. 20 meses. Lo hice voluntario, así por lo menos, el tiempo no fue perdido totalmente, porque pude seguir estudiando.

La hice en lo que hoy es el Campus Universitario, en el Cuartel de la Asunción, Nuestra Señora de la Cabeza se llamaba. Nunca me gustó el nombre.

No lo pasé mal. Tuve amigos, muchos amigos, que luego con el paso del tiempo, se han ido perdiendo en la bruma. Aunque algunos conservo, y nos vemos de vez en cuando por aquí, por Jerez. Y los que son las cosas, de poco en mucho, llegan a mi correo saludos de gente, que por estos misterios de google han llegado a mi blog, y me han reconocido.

Me alegro de que sigan vivos.

A saber como les habrá tratado la vida a cada uno de ellos.

Hoy es fiesta y me voy para la radio. Una fiesta tonta, porque estando de vacaciones, me impide ir a comprar... pero bueno. Ayer fue el día del Pilar.

Hace tiempo, desde que tengo ordenador, que poco leo - casi nada, por no decir cero - los periódicos en papel. Sólo los digitales.

Antaño, en los periódicos locales, había una sección de Ecos de Sociedad donde el mismo redactor de siempre, con un texto rancio oliendo a naftalina, decía aquello de hoy serán muy felicitadas, doña fulanita de tal, doña menganita de tal, esposa de don fulanito de tal....

¿han cambiado muchos las cosas en Jerez?

Pues no lo sé...

Ayer leía en la prensa digital local la queja de un poeta local sobre sus celos, lo mal que le sienta no saber donde está la Alcaldesa en cada momento y no tener los mimos exclusivos de ellas.

Me quedo boquiabierto, General, de como la gente puede llegar a hacer el ridículo de esa manera.

Todavía queda en esta ciudad las costumbres del anterior mandato del antiguo alcalde de 25 años.

Algunos ciudadanos y ciudadanas piensan que deben tener trato especial por parte de la Alcaldía. Piensan que es ésta quien debe crear trabajo colocando a todo quisqui trabajando en el Ayuntamiento... General, ¡Cuántas cosas nos quedan que cambiar en esta ciudad! Y cuánto odio y cuánto resentimiento suelto. Cuántas sonrisas para que me des y cuánta inquina cuándo no me das lo que quiero...

General...

Publicado por Alfonso Saborido lunes, 13 de octubre de 2008 0 comentarios




Qué tal, General, qué pasa. ¿Tú también vas a ir al Congreso local del PSOE? Ah, no, que estás ahí pegado... pues menos mal, porque allí te iban a correr a gorrazos... mucha gente, general, mucha gente quiere votar allí, pero como no son militantes... para mí que hasta algún periódico quisiera colocar a su equipo allí, en la ejecutiva... pero no puede ser. No, la democracia es así. Ya veremos, ya escribí en mi blog lo que pensaba, y no pienso hablar más hasta que pase la votación. Son cosas nuestras ¿no, general? A qué te voy a contar yo a ti, lo que pasa dentro de mi partido, en mi agrupación de astronomía o en Frontera Radio. Son cosas de cada cuales, que se hablan en donde se tengan que hablar.
Cómo para fiarse de quien lo cuento todo fuera, General.
Hoy estoy enfadado. Comienza el Agora juvenil en Jerez y no me han invitado. Bueno, sí, como prensa, ahí me puedo meter en cualquier sitio. Pero es que ya no soy joven. Paso de los treinta. No me dan tarjeta joven. No me hacen descuentos. Grrrr.. Pero tampoco soy de la tercera. Ahora, tengo la desgracia de ser del montón, general.
Hace años me tuve que pelear con un guardia de seguridad de los Reales Alcazares de Sevilla.
Saqué mi entrada, y al presentar el carnet de estudiante de la UNED me hicieron una rebaja. Me dice el tarugo del guardia: ¿y eso que es, (por el carnet de la UNED) Digo, el carnet de la UNED, y eso qué es, la Universidad Nacional de Educación a Distancia. ¿Pero esto es legal? Ya se me subió la sangre a la cabeza. Sí, es legal, una universidad como otra cualquiera. ¿Y tú no eres muy mayorcito para seguir estudiando?
Aghhgggggggggg. Estallé. ¿Puedo hablar con su responsable más inmediato? dije pausadamente. No, no puede pasar. Al verme la cara, no se que notaría.
Pues sí, ahí me di cuenta de que ya no era joven. Como tú, General. Que llevas ya más años ahí, aunque eso sí, no envejeces, a pesar de los detritus de las palomas. Bueno, te lavan la cara de vez en cuando. Aunque yo de ti no iba nunca más a lavarmela. No sea que cuando vuelvas te encuentres ahí un monumento a sabe Dios qué. O una palmera. Ah, no, ya en Jerez no plantan palmeras hasta en los cubos de la basura, la costumbre...

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer.

Publicado por Alfonso Saborido jueves, 2 de octubre de 2008 2 comentarios

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