jueves 22 de enero de 2009

Autobuses.

Hola General. Llevo muchos días sin hablarte. Nada particular contra ti, pero bueno, parece que las cosas van volviendo a su curso, y tengo ya tiempo para organizarme.
Ha llovido desde la última vez que me dirigí a ti. Por mis mejillas y en la ciudad.
Han surgido cuestiones nuevas que tú de seguro miras ahí, entre asombro e incredulidad.
Los autobuses, General, los autobuses.
El sábado pasado decidí hacer un programa en Frontera Radio sobre la guerra en Gaza, a la vez que se hacía una manifestación en Jerez sobre el mismo tema. Era una oportunidad para que las personas que no pudieran asistir se expresaran y así, de alguna manera, aportar su grano de arena en esa manifestación ciudadana en contra de la guerra.
Pero no pudo ser, General. Al menos como yo quería, porque por mucho que yo encauzaba el tema a la guerra, las personas que llamaban se dirigían a otro: los autobuses.
Es triste, General, que ese fuera el principal problema del ciudadano, y diera de lado a esas muertes. Pero somos así, que le vamos a hacer.
Si nuestro problema más grande es el de los autobuses, pues nada, hablaremos de él. Pero el desprecio que se hizo a las víctimas, la verdad, que a mí me dolió.
Autobuses. Quejas. Nos cuesta cambiar. Sobre todo, cuando el cambio no conlleva que la parada más próxima esté en mi casa y el destino justo donde yo voy.
También salieron problemas que no tenían nada que ver con la logística de los recorridos.
Luego, aquella manifestación, bueno, o griterío contra el Delegado de Movilidad. Más tarde, me explicaron quienes eran aquellas personas que estaban allí, y porque estaban. Claro, así lo entendí todo, General.
Pero en todo esto, pese a las acusaciones de alguna oyente de que la alcadesa no se monta en autobús o que quien dirige este cambio, está en un despacho y no se entera (obviando que la Alcaldesa tiene familia, amigos, compañeros y personas dedicadas a estudiar este tema, que le dicen como va este tema cada minuto, y obviando que un despacho es donde se diseñan los planos, descalificando el trabajo de oficinas, imprescindible trabajo de oficinas). Y otra acusaciones que a mí en mi interior me hacían partir de risa: 'Que sepa que yo no la voto más'. Ya. Tú no votaste a la Alcadesa, jeje, tú votaste lo que todos sabemos y por eso estás así. Y aparte no te enteras: la Alcaldesa no hace estas acciones con vista a ganar votos. Eso era antes. Las hace en aras del bien común. ¿No creen que si fuera una irresponsable que sólo buscara su beneficio electoral, se hubiera mojado como lo está haciendo? Pues claro. Por eso, los autobuses han estado tantos años como han estado. Mal.
Y al final, General, se cumplió lo que dije. Que este Ayuntamiento, esta Alcaldesa no es como lo que había antes. Ahora se escucha. Y lo que hay que cambiar, se cambia. Claro, alguien dirá que está improvisando. Pero yo, General, a esto que llaman improvisación, yo le llamo participación. Porque las cosas, se demuestran como funcionan, andando. Y eso es lo que se está haciendo. Pero claro, si se hace, se impone. Si no se hace, dejadez. Y si se cambia, improvisación.
Y en cuanto a la Porvera, que tú no llegas a ver, pues qué decirte. Que muy bien. Que no se puede aparcar en doble fila. Y mucho menos pedir a las autoridades poder cometer una ilegalidad. Eso, además de no ser solidario, es imposible.
Te dejo en tú pedestal. Afina los oídos. A saber que escuchas, General ¿no?

sábado 29 de noviembre de 2008

Guifi, General.

¿Tú sabes lo que es el guifi, General? En tus tiempos, me contaba una abuela, tardaba en llegar de Olvera a Jerez, tres días, haciendo noche en las Casas de Postas. Yo esos tiempos no los viví, pero sí aquél tiempo en que el teléfono sólo lo tenía una vecina, como el televisor. Y las conversaciones eran de todo, menos íntimas. Recuerdo, General, las largas esperas en Jerez en las cabinas cuando los militares, tus militares, o mejor dicho, los que hacían la mili desgranaban su amor durante horas y horas.
Cuantos duros colgados de un hilo entraron y salieron por la cabina de Princi Jerez.
También, General, salió ardiendo la Central de Teléfonos de la Judería y Jerez se quedo muda. Qué importantes éramos. Hasta El Precio Justo de Joaquin Prat suspendió las llamadas de teléfono de un sorteo para no discriminar a Jerez.
Qué tiempos, General. Y no hace tanto, los jerezanos, las jerezanas teníamos que quedar en la portada de la feria para encontrarnos con los amigos.
Hoy General, con el móvil, se solucionó todo.
¿Cómo habrían sido tus guerras con las telecomunicaciones de hoy?
Cuántas gentes habrás visto pasar por la plaza camino de, o regreso de.
Y cuántas gentes habrás escuchado hablar con o peleando con.
Hoy, General, como tú, todo es Historia. Porque el viernes tenemos wifi.
Podemos conectarnos a internet gratis desde el centro. Comunicarnos con Argentina como si fuera con el Pelirón. Los tiempos cambian. Menos tú, General.

domingo 16 de noviembre de 2008

Avenida del Ejército


Sabes, General, yo creo que al Partido Popular de Jerez le pasa como cuando uno hace la comida y todo el mundo te pone faltas: que si está salado, que si está soso, que si le falta un poquito de caldo. Y luego, cuando pones la comida, y está perfecta, nadie dice nada, se callan y se lo comen. Ni gracias, y eso que lo has hecho tú.
Pues aquí pasa lo mismo.
Tú desde allí no lo ves, pero hay en Jerez otro que te hace la competencia. Está montado a caballo como tú, aunque no fue dictador como tú, pero si fue Alcalde de un dictador, más malísimo que tú y más duradero que tú.
Pues allí, en la avenida del Ejército, una zona donde el PSOE no saca todos los votos que quisiera, se puede pasar ahora de maravilla. Este gobierno socialista ha arreglado – por fin – dicha avenida, antaño llena de baches, de coches aparcados y con tres carriles nada más.
Se pasa que da gloria, General. Rápido, aunque luego te encuentras la tortura de la rotonda de tu contrincante. Son las huellas del pasado General.
Para que veas, el PP nunca hizo nada por estos vecinos de aquella zona, y ha tenido que ser un gobierno socialista quien lo arregle.
La Alcaldesa lo tiene claro, y lo ha repetido muchas veces. Es alcaldesa de todos y de todas. Algo que antes no se prodigaba.
Bájate alguna noche, General, y ve a ver al otro caballero del caballo. Te están quitando la exclusividad y no te estás dando ni cuenta.

viernes 7 de noviembre de 2008

Una semana histórica.

Qué tal, general. Hamebus presidentus negrus. Yo no sé que ilusión te hará a ti, pero en mí, aparte de la alegría de que Bush se va (qué pena que se vaya, y no que lo echen), no me da muchas expectativas.
Y no porque el hombre no quiera hacer cosas buenas ni tenga buenas intenciones. Me refiero a esa mala suerte que puede aparecer en cualquier momento de la vida. Baste recordar, general, aquella mala suerte que tuvo - que tuvimos la humanidad entera - cuando Juan Pablo I se murió al mes de su pontificado.
Pero los americanos son especialmente dados a la muerte provocada, y sobre todo, si es un magnicidio. Ojalá que me equivoque.
El paro sigue aumentando, escandalosamente aumentando. Es complicado esto de la crisis, General. Yo no entiendo de economía, pero no me cuadra esto de que el año pasado las empresas estuvieran tan bollantes y ahora en la más completa ruina. No me creo yo mucho, eso la verdad.
De todas formas, como crisis económica que es, saldremos adelante.
A la alcaldesa de Jerez le pondrán la cabeza como un bombo. Como si la responsable de arreglar las alcantarillas, asfaltar las calles y llevar el agua, tuviera la culpa. Pero es la puerta de la administración al ciudadano. Y esta alcadesa, escucha.
Es curioso como se vive el paro, depende de donde venga la información.
Lo puedes vivir como una tragedia, si eres el parado. Como una gran preocupación, si eres un político. Como una estrategia, si eres un medio de información, y en Jerez, publicas el número de parados jerezanos, para en la capital, Cádiz, disimularlo y difuminarlo en el número provincial.
Pero lo destacable, es que a pesar del desgaste lógico que tiene el gobierno socialista, el partido popular no acaba de despegar. No sube. Y no gana. Encima, la mayoría de las gentes confía más en el PSOE para sacar a España de la crisis.
Ahora, estaremos aguantando esta subida de paro, pero con el PSOE, por lo menos, los parados saben que no quedarán desasistidos. Esa es la diferencia entre PSOE y PP. Y la gente, sabia, lo sabe.
¿Irás mañana a la procesión? No, ¿no? No hablo más de coronas, General, que algunos me quieren ver como si fuera el mismísimo Satanás. De todas formas, General, tú lo sabes, que ni tú ni yo, compramos el oro. Y mucho menos, lo tuvimos entre nuestras manos.

domingo 2 de noviembre de 2008

Si las piedras hablaran...


Vaya, vaya General. Me dicen muchas veces las mujeres en la radio, que yo sabré muchas cosas porque las he estudiado, pero que ellas saben más porque la vida se las ha hecho aprender, aunque no sepan ni leer y escribir. Y tienen razón.
El martes pasado, mis compañeros de partido, los más mayores que yo, me dieron una lección de Historia. Pero de las buenas, no de esas que lees en la cama y las ves en fotografías en libros.
Hoy, sé, General, que cuando voy a trabajar, por el sitio que veo un alegre paisaje, mataron a un señor y le hicieron barbaridades.
Sé, que cuando se habla de memoria histórica, cada persona empieza a hablar de una manera personal, porque todos llevamos de alguna manera un muerto encima.
Muchos, General, como tú, tuvieron un entierro de gloria. Otros ni eso, General. Ahí están, como Lorca, tirados en la cuneta de la carretera como un perro.
A cuántos verías tú pasar, por tu plaza, y no regresaron.
Puedes entender, o deberías entender, que entre tanta pena y tanto dolor, la gente no quiera oír ni ver los nombres de los que ganaron la guerra. Una guerra ganada por vivos, y sólo perdida por los exiliados y los muertos.
Si las piedras hablarán, como decía Gala, General, si nos contaran lo que han visto en esta ciudad nuestra...
Las víctimas merecen un entierro digno.
Sus herederos, sus recuerdos para que no se borren de la memoria.
Y el pueblo, saber también el nombre de los verdugos.
Para que no se vuelva a repetir.
Nunca más.

jueves 23 de octubre de 2008

Pasa la vida...












Recuerdo cuando iba al médico, General, que era todos los días hasta los siete años, al antiguo ambulatorio de la Calle José Luis Díez, que en mi inteligencia infantil, antes de que aprendiera el uso de las tildes, era José Luis 10. Al pasar por tu plaza, veía a un señor haciendo fotografías, con una máquina antigua, tapada con una tela, para revelar las fotos.
¡En cuántas fotografías habrás salido! Me decía un compañero, que a pesar de la controversia que tenemos contigo -ya sabes, te quitamos o no - eres el monumento más fotografiado de Jerez, y eras la clásica postal. Hoy, ya no se lleva al uso aquella moda de la tarjeta postal. Las enviamos, en digital, y le regalamos a nuestro destinatario de camino, mil millones de correos de basura.
Pero a lo que voy. Las fotos de la plaza del arenal. No hace mucho, ví una recopilación de fotos antiguas, y veía muchas gentes en la plaza. Gentes en blanco y negro, con vestidos de hace mucho tiempo. Gentes en sepia, gentes que jerezanos y jerezanas como yo, un día pasaron por la plaza por cualquier motivo.
Para ir a trabajar, para buscar trabajo, para ir al médico, para encontrase con el amor de su vida.
Hoy me doy cuenta, de que todas esas personas ya no existen. Que están sus cuerpos en el cementerio de la Merced, que en pocos días convertiremos en una feria. Somos otros los que hoy andamos por el Arenal, y mañana, cuando nosotros no estemos, serán otros los que sigan viendo crecer palmeras, viendo pasar procesiones de Semana Santa, manifestándose por miles de motivos distintos. Y esperando a los nuevos amores de la vida.
Es curioso Jerez. El centro, si lo preguntas, es donde tú estás. Eso dirán. Pero si uno coge el plano de la ciudad, te das cuenta de que el Centro está prácticamente en las afueras.
Uno de los sitios más bonitos, la Alameda Vieja, está a las afueras, no está en el paso. Lo mismo ocurre con la catedral.
Si vas al 'centro' ni ves Alameda ni ves Catedral. Como mucho, plaza Plateros. ¡Pero quien diseñó esta ciudad, Dios mío! Porque ahora quién es el guapo, o la guapa, que cambia esto...
Yo vivo en la zona sur, y tardo desde mi casa a la Alameda Vieja unos quince minutos. Eso sí, luchando contra la gravedad, subiendo por la calle Puerto, la adyacente a las bodegas González Byass. Y muchas veces lo hago, no merece la pena coger ni el coche, por lo caro que te salen los aparcamientos, ni el autobús, por el regalo de viaje turístico que te da Cojetusa, que por un euro y diez centimos, te da la vuelta al mundo.
Pero las personas que viven en San Enrique por ejemplo, si tienen que ir al centro, necesitan una Casa de Postas si quieren llegar andando.
Pero me gusta Jerez, para verla y para vivir. Por la ilógica razón de haber nacido aquí. Pero tiene algo, como Platero, el burrito, no la plaza, tiene algo...
Mientras, tú, impertérrito, encima de tu pedestal, tomas el pulso a una ciudad que permanece mientras que los que la hacemos, llegamos, pasamos y nos vamos.

sábado 18 de octubre de 2008

Lloviendo otra vez, General.

Buh, General, otro fin de semana de lluvia y sin ver estrellas. Que por lo demás, no es nada asombroso. Si no llueve ahora en octubre, ¿cuándo lo irá a hacer? Es que nos quejamos por todo, General.
Ayer fue viernes y la lideresa de la oposición (word me dice que lideresa está mal escrito, pero como lo dice doña Esperanza, yo lo digo también, que esa mujer debe llevar mucho más razón que un santo, por las buenas relaciones que tiene con la conferencia episcopal) ha vuelto a Jerez.
Con el positivismo y la alegría que la caracteriza, en contraposición a su sonrisa de quita y pon, ha venido a decir más o menos que todas las ayudas que desde los gobiernos socialistas se van a dar a los damnificados por las inundaciones del pasado sábado están mal. Que si los papeles están mal. Que si las ayudas están mal. Que si los terrenos están mal. Que si las lluvias están mal. Que si las nubes están mal. Que si el universo está mal... ay, General, que lejos quedan aquellos años, en que ella como alcaldesa terciaria, y digo terciaria, porque fue alcaldesa quedando la tercera en las elecciones, que ya hay que tener suerte, iba por la Liberación como el Marqués de Carabás y su querida mascota, el gato con botas.
Pero obras son amores, y para obra, el otro día la vi desde lo alto del autobús, la que se está haciendo en la Liberación para impedir las inundaciones. A ver si se consigue, porque es harto difícil. Pero si no se intenta... ¿verdad, María José? ¿Qué hiciste tú por los vecinos de esta parte de Jerez cuando gobernabas? Les siguieron llegando el agua hasta la caderas.
En fin, General, a ti sí que no te va a llegar el agua. Tú que estás ahí tan alto en tu pedestal, aunque la verdad, no te vendría mal, hay que ver como te están dejando las palomas... debe ser molesto. Yo me imagino un mosquito dándome vueltas y me pongo nervioso... cuanto más un palomo revoleteando...